Foto por IrynaKhabliuk on Envato

La vida tiene desafíos, y son inevitables. De hecho, la vida consiste precisamente en afrontar y superar las dificultades, haciéndonos mejores personas, más resistentes, sabias y maduras. De esa manera, la vida nos da esa sensación de valentía y logro de la que podemos estar orgullosos, ya que resolver problemas, perdonar los errores de los demás y volvernos más fuertes y nobles, es a lo que precisamente vinimos al mundo.

Los problemas crean estrés, preocupaciones y tristeza, por supuesto. Pero el verdadero problema es no saber afrontarlos. Eso es lo que aprendemos todos los días de nuestras vidas, y los padres, familiares, amigos y profesionales están ahí para ayudar. De hecho, incluso los que te atacan, al final del día, te están dando los insumos necesarios para aprender a enfrentar situaciones similares en el futuro.

Entonces el estrés, o peor aún, la angustia o distress, no pueden ser sentimientos permanentes. Son algo que la naturaleza nos da para aprender a defendernos y a ser más fuertes y sabios, como dijimos antes. Las dificultades mentales y sociales son como un accidente físico: te lastimas, luchas y aceptas la situación, te alejas de ella y sigues adelante, con una nueva fuerza en tu cuerpo y alma. Entonces hay un momento en el que realmente te sientes mejor y el problema que te hizo sentir terrible en el pasado ya no es tan doloroso la próxima vez que suceda algo similar. No olvidas esas cosas malas que te pasan, pero las usas para ser mejor persona. Eso es resiliencia. Y sí, es difícil crear esa capacidad de recuperación, ya que tienes que pasar por muchas pruebas y circunstancias para aprender a usarla, pero, una vez que has aprendido esto, tienes la mejor arma contra lo que te duele. Recuerda: la felicidad no es la ausencia de problemas, sino contar con la capacidad de resolverlos. ¡Y la tienes!

Recuerda que estamos para ti en www.suicidepreventionhouston.org.